El hombre como:
Posibilidad.
A diferencia de los animales, que no pueden ofrecer mas que respuestas
mecánicas e instintivas ante las influencias del medio ambiente,
el hombre es un ser con posibilidades de optar por varios cursos de
acción cuando se le presenta una situación en donde entra en juego su
capacidad de decisión. En tal sentido, la posibilidad es en sí misma un
rasgo constitutivamente moral del hombre, en tanto que con su ejercicio
trasciende su propia animalidad.
Podemos elegir porque podemos ver el mundo, podemos
entenderlo, interpretarlo, captarlo, rechazarlo, asimilarlo; y
al mismo tiempo podemos, en función de estas perspectivas,
elegirlo. Y al elegirlo, nos elegimos a nosotros mismos,
elegimos nuestra vida, proyectamos nuestra vida, creamos
nuestra vida.
El hombre, al asumirse como un ser de posibilidades,
trasciende su propia animalidad, opta por diferentes cursos
de acción a través del acto de la elección. Al elegir, se elige
a sí mismo, ya que asume su propia libertad, como ejercicio
libre y consciente de que está decidiendo por voluntad propia.
Por tal razón, la posibilidad y la elección son dos rasgos
constitutivos del carácter moral del hombre. Son pues, dos
factores configuradores del ser del hombre, un ser que es en la medida
en que se hace a sí mismo, eligiéndose.

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