El hombre como:
Persona.
Cabe reconocer que el concepto de persona no ha recibido
la misma atención por parte de los filósofos morales o éticos
hispanos de los que nos hemos venido ocupando, sin embargo,
filósofos como Boecio, Kant, Mounier, Fernando Savater y Carlos
Díaz, se han ocupado de este tema con referencias directas,
en algunos casos, y en otros indirectas, al ámbito de la ética.
Boecio, quien vivió en el siglo vi, definió a la persona
como una “sustancia individual de naturaleza racional”. Desde
Aristóteles, la sustancia se viene definiendo como algo que es
en sí y no en otro, de lo cual inferimos que la persona en tanto
sustancia es sustento de sí misma, de todos y de cada uno de
sus actos. Como sustancia individual, se admite que la persona
no se puede dividir, sino que al ser uno, es indivisible. Como
ser racional, la persona es libre y consciente de sus actos. En
este sentido, si la persona es libre, ello se debe a que es precisamente
racional.

Para Emmanuel Kant, el concepto de persona aparece fuertemente
asociado al de respeto, ya que éste se da en dos sentidos: como respeto
a la ley, y como respeto a la persona. En el caso del primero, consiste en
una subordinación de la voluntad, la cual tiene conciencia de que debe
acatar la ley, mientras que en el segundo caso, respeto significa tener
conciencia de que los demás seres humanos son personas y que, por esta
razón no debemos emplearlos como medios sino verlos como fines en
sí mismos.
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